El Conde de Lippe

Friedrich Wilhelm Ernst Von Shaumburg-Lippe nació el 9 de enero de 1724 en Londres, donde permaneció hasta los cinco años de edad. Estudió en Leyden (Holanda), Ginebra (Suiza) y en Montpellier (Francia). Se dedicaba a la filosofía alemana y racionalista, siendo apologista de que todo debería dirigirse para el bien y para el progreso, evidenciando desde muy temprano su gusto por la física, matemáticas, astronomía y las ciencias exactas, transformándose en un autodidacta.

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En 1742 cumplió los dieciocho años y tuvo la oportunidad de obtener cargos de responsabilidad al servicio del emperador y en las cortes extranjeras. Al año siguiente participó con su padre en la Batalla de Dettiragen al lado de los holandeses. Una vez con veinte años presentaba una considerable reputación ante la sociedad como filósofo. En 1744 se alistó en la marina inglesa, sin embargo, tuvo que abandonar la carrera por motivos de salud. En 1748 fallece su padre y al año siguiente obtiene la titularidad de Señor del Condado de Schaumbourg-Lippe. En 1757 reunió sus tropas com el Ejército hanoveriano, del que fue Gran Maestre de Artillería, y pasados dos años fue nombrado Comandante y Director de Artillería de los Ejércitos aliados de Alemania. A 12 de noviembre de 1765 casa con la Condesa Maria Bárbara Leonor con quien tuvo su única hija, Emília. Ésta falleció a los dieciocho años y su mujer falleció dos años después. Lippe fue un verdadero genio, un hombre que se interesaba por el Arte, Religión y Filosofía destacándose en el Arte Militar donde demostró su empeño y dedicación, creando nuevas estrategias de guerra bien como el establecimiento de reglamentos e instrucciones.

Falleció el 10 de septiembre de 1777 con cincuenta y tres años de edad, uniéndose en el mausoleo donde estaba ya su mujer y su hija en el Palacio de Baum, em Schamburg Wald.

Su acción en Portugal

En 1762, el Conde de Lippe es llamado a Portugal por el Marqués de Pombal y por indicación del Rey de Inglaterra. Le fue ordenado el servicio de reorganizar el Ejército Portugués y comandar las tropas luso-británicas, en la inminencia de una nueva guerra con el vecino enemigo.

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Lippe desembarcó en Lisboa en el día 3 de julio, acompañado por varios oficiales alemanes que venían como sus auxiliares, entre los cuales estaban el Príncipe Carlos Luís Frederico, Duque de Mecklenburg, el Coronel Bohm y los capitanes Riepe, Tileman, Colson, Ferdinand Biesterfield y Ruxleben. Se instala en Pedrouços con sus oficiales y el Marqués de Pombal le atribuye Miguel de Arriaga como secretario e intérprete. Cuando Lippe llegó a Portugal, encontró un ejército anglo-portugués de apenas 15.000 hombres y el país invadido por 42.000 hombres y 93 piezas de artillería. Teniendo en cuenta la desproporción de fuerzas, apostó en una guerra defensiva y aprovechó todos los recursos posibles. El resultado fue positivo y la victoria fue portuguesa. Sin embargo, el Ejército portugués se encontraba en un estado deplorable y de poca eficiencia. Los soldados eran podres, provenientes de familias humildes, mal pagados, mal vestidos, mal nutridos y con salarios muy bajos. En lo que respecta a los oficiales, la situación no era mejor. Lippe empieza por pagar a los soldados en su debido tiempo, inculcándoles celo y asiduidad. No solo educa soldados y oficiales en las artes militares. Menos de un año después, los resultados ya estaban a la vista de todos. En el inicio de 1763, quiso abandonar Portugal pero el Rey, apreciando su trabajo, publica un decreto que obliga a dar el tratamiento de alteza al Conde de Lippe y éste al final se queda. Prosigue su reorganización del Ejército, imponiendo disciplina, orden e instrucción. En 1762 es editada su obra “Instruçoes geraes relativas a varias partes essenciais do serviço diário para o exército de S. Magestade Fidelissima…” donde expone todo su saber y demuestra la necesidad de educación de los militares. Un año después publica el “Regulamento para o exercício e disciplina dos regimentos de infantaria dos exércitos…”. Renueva los regiminetos, crea libros de registro para cada uno de ellos, reorganiza toda la Artillería y en 1764 inicia un viaje de inspección a todas las fortificaciones del país. Cuando termina la construcción del Fuerte, en 1792, el Fuerte pasa a llamarse Fuerte de Lippe, en su honor, nombre que solo la reina D. María cambiaría años más tarde para Fuerte de la Graça. En 1764, Lippe regresa a su Condado, pero no sin antes presentarse ante el Rey José con diversos presentes evaluados en 400.000 francos. Algún tiempo después, temiéndose nueva guerra con España, el Marqués de Pombal pretendió traer nuevamente Lippe para Portugal. Sin embargo, éste estaba en esos momentos reparando diversos daños hechos por la guerra en Alemania y rechaza regresar, enviando el Coronel Bohm en su lugar.

El Conde de Lippe en Elvas

El proyecto de la fortificación de la Graça fue ejecutado por la mano del propio Conde de Lippe. Cuando Lippe vuelve a Portugal dedica la mayoría de su tiempo a Elvas en el examen de la obra del Fuerte y del establecimiento del servicio del mismo, lo que pasa a albergar el cuartel permanente del Regimiento de Artillería de Estremoz, quedándose parte del Cuerpo alojado en la Plaza de Elvas hacia donde en 1800 fue transferida su sede. En el 26 de marzo de 1764 inició un viaje de inspección por el Reino con el objetivo de reconocer a importancia de las fortificaciones y su estado, saliendo de Cacilhas hacia Setúbal, siguiendo por Vila Nova de Mil Fontes, Sagres, Costa Algarvia, Mértola, Serpa, Moura, Mourão, Juromenha, Olivença y Elvas. La digresión de Lippe permitió concluir que había fallos en la defensa del país, sobre todo en la provincia de Alentejo que consistía en el principal objetivo de amenazas españolas y de ahí la necesidad de mejorar estratégicamente la Plaza Fuerte de Elvas, punto-clave para la defensa del Reino. En esta perspectiva, la prioridad era vigilar el ejército, asegurando el cumplimiento de las leyes y de los reglamentos que habían sido creadas desde su reciente organización. Se transcribe un de los puntos de las observaciones militares referentes a la Plaza de Elvas: “15.º – El servicio se hace actualmente en la plaza de Elvas con más exactitud que en cualquier otro lugar. Será por lo tanto útil enviar allí, cada cierto tiempo, los regimientos más próximos, como son el de Campo Maior, Olivenza, Castelo de Vide y Moura, rindiéndose unos a otros, con el fin de que el número y la especie de tropas que la componga las guarniciones no sea modificada, lo que no convendría si ocurriera, a no ser que haya un motivo extraordinario.” Lippe fue por lo tanto el “salvador” de la profunda decadencia militar del reino, innovando en al Arte de la Guerra y resultando en un grandioso arquitecto militar al proyectar la fortificación de Wilhelmstein, cerca de Buckeburg, y el Fuerte que adoptó su nombre, en Elvas.

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